Un poco de historia…

La historia de la Estancia El Cangüé es una historia de sobrevivencia y de amor profundo por nuestras raíces. Sobrevivencia al paso del  tiempo, nunca tan cierto aquello de que “las nieves del tiempo platearon su sien”. Por sus doscientos y tantos años de vida, estas viejas paredes y campos han sido testigo de todos los acontecimientos importantes de la vida, matrimonios, nacimientos, cumpleaños… pero también funerales y tristes partidas. Cuántas historias de vida llenan sus memorias como algo vivo, tangible, que constituye quizás, el Espíritu de la Estancia que nos envuelve como un manto apenas entrar. Una “casa con alma”. Y amor profundo que se vuelve eterno cuando se transmite de padres a hijos, por la tierra y la naturaleza que nos rodea.

Para nuestra familia, nuestra historia de amor con la Estancia comenzó por allá por el 1920, cuando Pablo, un inmigrante de padre alemán y madre belga, se conoce y se enamora de su vecina de balcón en el Barrio de Caballito en Buenos Aires, Anita, una inmigrante  polaca, salvada por su madrina de la desolación de la Polonia de posguerra.

De esta vecindad fortuita nació una boda y de allí una familia que llegó a Uruguay por los años 20 en busca de nuevos horizontes.

Así comenzó nuestra historia en El Cangüé. Hoy mis abuelos, el Tata Pablo y la abuela Anita ya no están con nosotros, pero nos dejaron un legado que amamos y deseamos hacer llegar a las próximas generaciones que ya corretean por los alrededores de nuestro querido Cangüé.

Bienvenidos los amigos, los que sueñan con una vida juntos, los que van tras la aventura, los que  celebran los momentos de alegría y los que simplemente, al igual que nosotros, ¡aman estar en el campo!

En la Estancia les hacemos un lugar, vengan a vivir la Experiencia Cangüé.

Florencia

  • Te invitamos a vivir la experiencia Cangüé